Apartamentos de turismo rural en Campo, en el valle de benasque. Huesca

Deliciosa gastronomía

Nos encontramos en una tierra rica en recursos naturales y esto ha tenido a lo largo de la historia una evidente influencia en nuestra cocina. La cocina de la zona abarca un amplio abanico de sencillos platos, elaborados con productos de la tierra que conjugan las técnicas y modos tradicionales con la innovación culinaria. Verduras, hortalizas y legumbres cultivadas en nuestros bancales, y una cabaña ganadera criada en los prados conforman la base de una gastronomía rica y variada.

Entre las carnes hemos de probar el ternasco, la ternera y los derivados del cordero y el cerdo, algunos tan singulares como las chiretas o las tortetas. Las chiretas es uno de los platos más típicos y menos conocidos fuera de la zona de Sobrabe, Ribagorza y sus valles vecinos. Se trata de un plato de costosa elaboración en el que las tripas de cordero se cosen una vez rellenas de arroz con carne y diferentes especias, ajo y perejil. La longaniza, protagonista de una fiesta multitudinaria que se celebra el último fin de semana de julio en Graus desde 1991, además de la elaboración de excelentes chorizos, salchichones, butifarras, morcillas y exquisitas tortetas, así como otros derivados de la matanza del cerdo, rito popular invernal encargado de mantener provista la despensa de los pueblos montañeses durante todo el año, completa una larga lista con la que poder disfrutar de manjares que nos trasladan a un tiempo en el que la comida se elaboraba y se disfrutaba sin prisa.

El queso es un buen ejemplo de cómo a través de un producto se pueden preservar y recuperar la sabrosa herencia del saber popular, de oveja, de cabra o vaca, frescos o curados... Por su excelencia y elaboración artesanal, son productos respaldados por la C de Calidad. Los actuales quesos montañeses de Sahún, de Benabarre o de Senz son productos elaborados y realizados para una larga conservación, beneficiarios y continuadores de la tradición quesera francesa.

Las setas constituyen uno de los sabores propios del paisaje culinario de la zona. Durante la temporada nuestros bosques proveen de un amplio surtido, no faltan los apreciados ceps, o boletus edulis, los populares robellones o níscalos y los moixardones. Además, los amantes de las setas pueden deleitar su paladar durante la celebración de las Jornadas Gastronómicas del Valle, en las que los restaurantes y bares preparan Menús Micológicos con los que disfrutar de su cuidada elaboración.

Muchos son los dulces y postres tradicionales que integran el rico patrimonio gastronómico tanto de Campo como del resto de la Ribagorza. El chocolate es otro de nuestros productos artesano cuya presencia es tal que incluso ha llegado a conformar recetas tan clásicas como el conejo con chocolate. El chocolate de Benabarre goza de merecida fama por estar elaborado a la vieja usanza en uno de los más antiguos reductos de elaboración tradicional. Debemos destacar por su importancia y tradición los célebres crespillos y los no menos acreditados pastillos, que podremos encontrar en muchas poblaciones. Los primeros se elaboran con las hojas más tiernas del cogollo de las borrajas, una vez limpias y troceadas, que son rebozadas en una mezcla de leche, harina y huevo. Se fríen en aceite muy caliente y cuando estén doradas se escurren y espolvorean con azúcar. Si los crespillos no faltaban en las casas de la Ribagorza por carnaval, cuando llegaba la Navidad lo tradicional era, y sigue siendo hoy en día, preparar los clásicos pastillos. De nuez, manzana o calabaza, el pastillo es una torta hecha de masa de pan, es decir, de harina, levadura, agua y sal, a las que se les añade huevo, aceite, anís y azúcar. Otros postres y dulces típicos en la comarca son los turrones y mazapanes artesanos de Graus, sus florentinas y trenzados, los “panadons” de miel o espinacas, magdalenas, carquinyoles y panellets de Benabarre o el candimus de Benasque.

Tampoco podemos olvidar la caza y sus variadas posibilidades culinarias, el sarrio, el corzo y el jabalí, proporcionan unos excelentes estofados además de una gran variedad de embutidos. La pesca así como las codiciadas trufas y la deliciosa miel completan el mapa de la variada y rica gastronomía de Campo y el

valle de Benasque

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Para acompañar todas estas viandas podremos añadir a nuestra mesa los exquisitos vinos que desde 1984 forman la D.O. Somontano, cuyas bodegas podemos visitar y degustar sus caldos ya que se encuentran a escasa distancia. La Ruta del Vino se encarga de proponer una cuidada selección de bodegas avaladas por su calidad y profesionalidad y te ayudarán a saborear los placeres de la buena vida… descubrir las bodegas de las que nace la excelencia del producto, cunas del vino con historia y sabor tradicional o modernas y majestuosas joyas de diseño vanguardista.

El agua de la Ribagorza es fuente de salud. Sus manantiales son apreciados por su profundidad, ya que reservan aguas de las lluvias de hace 12 ó 13 años. Durante todo este tiempo, esta agua permanece almacenada en antiquísimas rocas calizas, lo que ofrece como resultado un agua bicarbonatada, que neutraliza la acidez de estómago y tiene sales minerales muy equilibradas. El Turbón, la montaña mágica de La Ribagorza a los pies del cual se encuentra La estibialla, cede su nombre a una de las aguas más reconocidas, agua Vilas del Turbón. Proveniente del manantial Virgen de la Peña, localizado al pie del monte del Turbón, Vilas del Turbón es un agua de altísima calidad, mineromedicinal y con el índice más bajo de sodio del mercado, lo que la convierte en ideal para la eliminación de ácido úrico, urea y colesterol, ayudando a depurar el organismo y contribuyendo al mantenimiento de una dieta equilibrada.

También ribagorzana, el agua de Veri, procede del deshielo y de las abundantes lluvias que se producen en el Valle de Benasque. Tras filtrarse a través de las graníticas formaciones rocosas de la zona, va enriqueciéndose reposadamente con las sales minerales y los oligoelementos propios del subsuelo pirenaico. Declarada agua mineromedicinal en 1972, el agua de Veri es un agua de mineralización débil de excepcional calidad por su origen: el Pirineo.

Todo esto lo podrán degustar en la zona en los diferentes establecimientos de restauración donde harán las delicias de los paladares más exigentes. Como grandes conocedores que somos de la zona, en su visita no dude en consultarnos, ya que, en función de sus prioridades, podremos proponerles diferentes rutas visitando los lugares más característicos, los más recónditos, o combinando en una misma excursión cultura, naturaleza, deportes o gastronomía.

A su llegada a La Estibialla recibirán unas hojas de rutas, exclusivas de nuestro establecimiento, donde en diferentes itinerarios detallados de la zona les destacamos los lugares más significativos en cuanto a cultura, naturaleza, gastronomía y actividades se refiere, dichas rutas viene acompañadas también de un pequeño plano de nuestro entorno.

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